infoxicación: ¿problema o parte del proceso informativo?

Escrito por el abril 26, 2013 - 16:59 No hay comentarios

Por José Ignacio Montoto(@nachomontoto). Dirige proyectos e iniciativas en red, colabora como articulista y crítico literario de Diario Córdoba, Cuadernos del Sur, La tormenta en un vaso y la revista Puerto, también ha sido colaborador en varias revistas literarias y digitales.

Todas las mañanas, infoxicación

Te levantas, como todas las mañanas. Coges el móvil, abres el correo. Tienes la bandeja de entrada llena, a pesar de que repasas cada semana tu filtro de spam, siempre se cuela un molesto mail.

Tienes un par de mensajes en whatsapp con enlances a noticias que algún amigo te ha dejado.

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Accedes a Twitter y en tu timeline observas la cantidad de retuits que hay sobre el mismo tema; nadie dice nada, pero todos apuntan  al mismo enlace.

Mientras terminas de desayunar repasas tu cuenta de Facebook; 30 invitaciones a eventos en espacios de co-working, presentaciones de libros y las mismas noticias sobre lo que sucede en el mundo, el pulso político y social del momento.

Consultas LinkedIn y de nuevo te enfrentas a abrir mensajes e invitaciones de contactos que no te interesan lo más mínimo, pero que has elegido que formen parte de tu círculo.

Enciendes la televisión y, ahí están, las mismas noticias que has leído en las portadas de algún periódico, la misma canción de repulsa que emiten las ondas de las radios.

Vivimos en pleno auge de la sociedad de la información y el conocimiento. Hemos superado la barrera de oasis tecnológico en el que nos encontrábamos inmersos a principio de los 80 y nuestras vidas han cambiado a golpe de TIC.

El acceso a la información, la inmediatez de la misma, han propiciado que el ruido haya avanzado de manera considerable dentro de los canales habituales de comunicación.

Hablamos de infoxicación.

A través del móvil, el  ordenador, la tablet o la televisión, gracias a la tecnología SmartTV, estamos informados en tiempo real de lo que sucede en el mundo y tenemos a nuestro alcance toda la información relevante para facilitar nuestras tareas profesionales o domésticas.

Pero claro, este fácil acceso ha provocado que en cierta medida estemos sobrecargados de datos e información que en muchos casos es accesoria. Estamos claramente infoxicados.

¿Qué es la infoxicación?

La infoxicación podemos definirla como el exceso de información circulante a través de los medios y dispositivos de comunicación.

Curiosamente, se comete el habitual error de ceñir el término exclusivamente al flujo de información que se produce y recibe a través de Internet.

La información en red ha supuesto el auge de la infoxicación, pero no es exclusiva del mundo 2.0. Cuando nos referimos a la infoxicación hemos de comenzar hablando de la diferenciación sobre qué es relevante y qué no. La capacidad de discernir sobre qué tipo de información es la que queremos recibir, que nos sea de interés y nos sirva para el enriquecimiento personal, laboral y profesional.

La saturación de información que recibimos al día provoca un efecto halo que, en muchos casos, incide negativamente en la búsqueda de respuestas a nuestras preguntas.

¿Cómo evitar la infoxicación?

Para evitar la sobrecarga de información es necesario poner en práctica ciertas capacidades y recursos.

  • Capacidad de elección. ¿Qué buscamos, cuál es nuestra necesidad de información en la red?
  • Capacidad de filtración. Es decir, separar el grano de la paja. Una vez que sabemos qué tipo de información queremos recibir hemos de discriminar qué es lo que nos interesa y qué no.
  • Selección de herramientas que nos faciliten el acceso a la información requerida. La posibilidad de crear listas en las principales redes sociales o hacer un uso correcto de feeds facilita una mejor administración de la información.

Estos tres puntos son apenas tres pilares básicos para facilitar el acceso a la información de cualquier usuario.

Hacia la web 3.0

Para finalizar, y en una palabra: contextualizar. He ahí la solución a la infoxicación. Contextualizar la web según las necesidades del usuario, ése debe ser el fin mientras avanzamos hacia la configuración de una web 3.0 en la que podamos recibir toda la información a la carta.

En definitiva, para hacer un correcto uso de la abundante información que recibimos, hemos de mejorar la capacidad de comunicación de los mensajes que queramos dar y, por otra parte, establecer una serie de criterios básicos para administrar la información que queremos recibir. Es tarea de todos realizar estas mejoras para un óptimo desarrollo y alcance de la sociedad de la información y el conocimiento en el comienzo de este nuevo siglo tecnológico.

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